Como muchos de los pueblos que
habitaban nuestras tierras antes de la llegada de los
españoles, los mapuches creían en la existencia
de seres superiores como parte de su religión.
El más importante era el Pillán, que representaba
la encarnación de los antepasados. Cada tribu tenía
su propio Pillán, el que controlaba fuerzas de
la naturaleza tales como inundaciones, sequías,
terremotos, erupciones volcánicas y otras. Conoce
aquí su leyenda
La
leyenda de Licarayén
Una
leyenda del sur chileno cuenta que una tribu mapuche que
habitaba en la ladera del volcán Osorno sufría
desde hace tiempo la furia del Pillán, que se manifestaba
en sorpresivas erupciones que arrasaban con todo lo que
se encontraban a su paso.
Los indígenas creían que para calmar al
Pillán tenían que arrojar una rama de canelo
árbol sagrado de los araucanos- dentro del
cráter del volcán, pero no habían
logrado escalar hasta su cima porque era difícil
y peligroso.